España se sitúa entre los países donde los usuarios muestran mayor conciencia sobre la velocidad del cambio. El reto es combinar aprendizaje, resultados y nuevas formas de trabajar.
La inteligencia artificial está entrando rápidamente en la actividad profesional. Ya se utiliza de forma habitual por los usuarios de IA para buscar información, ordenar documentos, analizar alternativas, crear primeros borradores y apoyar la toma de decisiones.
Los profesionales españoles que usan IA considera esencial adaptarse rápido
En España, el 74% de los profesionales españoles que ya usan IA en el trabajo teme quedarse atrás si no se adapta rápidamente, según el 2026 Work Trend Index Annual Report de Microsoft.
La cifra supera el promedio global, situado en el 65%, y coloca a España por delante de mercados como Reino Unido, Australia, Estados Unidos, Alemania o Francia.
El dato puede leerse como una señal del interés que despierta esta transformación. Los profesionales españoles son conscientes de que la IA está evolucionando con rapidez y de que aprender a utilizarla puede convertirse en una capacidad relevante para su futuro laboral.
España, en la parte alta del ranking
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País |
Usuarios que temen quedarse atrás |
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Indonesia |
85% |
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Tailandia |
85% |
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Vietnam |
82% |
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Brasil |
79% |
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Singapur |
78% |
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Corea del Sur |
78% |
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España |
74% |
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Reino Unido |
70% |
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Australia |
68% |
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Estados Unidos |
60% |
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Alemania |
58% |
|
Francia |
53% |
La comparación debe interpretarse con prudencia, ya que se refiere exclusivamente a personas que ya utilizan IA. Aun así, muestra que España se encuentra entre los mercados con mayor sensación de urgencia.
Avanzar mientras se mantiene el trabajo diario
El mismo informe señala que el 49% de los usuarios españoles considera más seguro concentrarse en los objetivos actuales que intentar rediseñar su trabajo con IA. Lejos de ser una contradicción, el resultado refleja uno de los grandes equilibrios de cualquier transformación: seguir cumpliendo los compromisos presentes mientras se exploran nuevas formas de trabajar.
El informe lo resume con una idea central: muchas personas están preparadas para avanzar, pero la adopción efectiva requiere que también evolucionen los procesos, los criterios y las formas de colaboración.
No se trata de cambiarlo todo de golpe. En muchos casos, el camino puede comenzar con tareas sencillas:
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Resumir documentación.
-
Estructurar información.
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Mejorar un primer borrador.
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Comparar opciones.
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Preparar una reunión.
-
Identificar preguntas que todavía no se habían planteado.
Después, la experiencia permite identificar procesos más amplios en los que la IA puede aportar valor.
La responsabilidad continúa siendo humana
Uno de los datos más importantes del informe es que el 86% de los usuarios españoles considera el resultado de la IA un punto de partida, no una respuesta definitiva.
Los encuestados afirman que continúan siendo, en palabras del informe, “responsables del pensamiento”.
Esta actitud es fundamental. La inteligencia artificial puede ayudar a producir y analizar información, pero la persona sigue aportando:
- el objetivo;
- el contexto;
- la experiencia;
- la comprobación de los datos;
- el criterio;
- y la decisión final.
Una transformación basada en aprender
El Work Trend Index señala que el valor de la IA no depende únicamente de tener acceso a una herramienta. También influyen la formación, la cultura de aprendizaje, la colaboración y la existencia de pautas claras.
La elevada preocupación por adaptarse puede convertirse en una oportunidad. España cuenta con profesionales que perciben la importancia del cambio y quieren seguir aprendiendo.
La clave no está en utilizar IA en todas las tareas, sino en descubrir dónde mejora realmente el trabajo y cómo combinarla responsablemente con las capacidades humanas.
IA First de Bankinter: avanzar con criterio, utilidad y foco en las personas
Ese es también el sentido de la visión IA First de Bankinter: incorporar la inteligencia artificial allí donde aporta valor real, con una aproximación práctica, responsable y orientada a mejorar la forma de trabajar, la experiencia de los clientes y la capacidad de los equipos para tomar mejores decisiones. Porque el verdadero avance no consiste solo en usar más tecnología, sino en integrarla con criterio para que multiplique el talento, el conocimiento y la cercanía que siguen marcando la diferencia.